Thee Oh Sees

"Mutilator Defeated at Last"

Castle Face  (2015)

 _______________________________________

 

Cada cierto tiempo sale un disco que hace que se reafirme mi pasión por la psicodelia. Y cuando digo psicodelia me refiero más a una actitud que a un estricto estilo en la música, aunque, por supuesto, esté vinculado a ciertos sonidos, a ciertas maneras de entender lo que es la música rock. Ha ocurrido con este Mutilator Defeated at Last de Thee Oh Sees, el cual retiene muchas de las cosas que me gusta encontrar en un disco y a la vez me hace descubrir nuevas posibilidades.

 

Thee Oh Sees, prolífico grupo californiano con el multi-instrumentista John Dwyer al frente, representa a la perfección el tipo de grupo ecléctico que actualmente se mueve por la escena garagera/psicodélica americana. Carne para el South by Southwest o el Austin Psych Fest, adorados como los niños de papa en la web Pitchfork, actual meca de la independencia musical. Sus discos son muy variados, conteniendo desde el folk rock hasta el garage marciano, pasando por el punk mas rabioso o el pop perfectamente bailable y llegando a terrenos mucho más experimentales, pero siempre sumergidos en la lisergia y las ganas de remover las neuronas. Tras algunos discos hechos con una patente dejadez en la parte técnica, como si hubieran sido grabados a regañadientes, comenzaron a evolucionar hacia un sonido más depurado. Dwyer comenzó a preocuparse por darle más consistencia a sus grabaciones y discos como Putrifiers II o Floating Coffin son muy cuidados en comparación con sus inicios, mucho más redondos, algo que al final se agradece y posibilita temazos como "Tunnel Time".

 

Mutilator Defeated at Last es el claro producto de esta evolución, pero también de algunos cambios en la formación. En 2014 editan el remarcable Drop, pero la banda arrastraba problemas y cae en un estado de crisis. Sin embargo entran nuevos miembros que parecen ser la solución y además aportan una renovada fuerza a las composiciones: Tim Hellman al bajo y Nick Murray en la batería. Completando la formación están Chris Woodhouse a los sintes, mellotron y percusiones; Brigid Dawson a los coros y, por supuesto, John Dwyer a la voz, guitarra, sintes y mellotron.

 

Se abre el disco con "Web", en cual destaca un contundente bajo y, sobretodo, una batería imparable. Quisiera subrayar la labor del batería Nick Murray, el cual se mantiene como la columna vertebral del disco, algo que tiene que ver en el hecho de que suene tan potente. La peculiar voz de Dwyer parece la de un niño travieso, su guitarra sube a los agudos más extremos acompañada de efectos de sintes. Es un comienzo excelente. "Withered Hand" es el siguiente corte, muy rápido y repleto de fuzz. Dwyer se desgañita mientras mete guitarrazos en todas direcciones. "Poor Queen" es un corte mucho más garagero en el sentido más tradicional, al modo de The Cynics o Miracle Workers. Simple y directo, perfecto a su manera. Seguimos con "Turned Out Light", uno de los momentos más altos del disco, también de talante muy garagero, donde destaca la melodía vocal y una batería que envuelve todo con un grooving excepcional. "Lupine Ossuary" es puro y duro heavy psych llevado a la estratosfera. Maravillosa la guitarra de Dwyer sacando todo el jugo de sus altavoces con largos solos entrecruzados. La base rítmica no le va a la zaga y demuestra una notable contundencia. Después de este subidón lisérgico llega la guinda del pastel, "Sticky Hulks", un corte más pausado, asentado sobre una linea de órgano simple pero efectiva al cien por cien, que logra emocionar con una sencilla melodía. La guitarra va marcando el ritmo a base de quebrarnos el sistema nervioso con unos punteos antológicos. Dwyer también deja claro que sabe aportar lirismo con su voz. El resultado es una maravillosa canción en la más pura tradición del acid rock de la Costa Oeste americana y que hasta cierto punto trae a la memoria grupos como Country Joe and the Fish o Quicksilver M.S. sin perder por ello un evidente patina de modernidad. Si parecía que no podía haber más después de esta joya, llega "Holy Smoke", un pequeño instrumental con aires acústicos. Con "Rogue Planet" vuelve la máxima potencia y la velocidad. Nuevamente un gustazo donde el punk, la psicodelia y el hard rock se mezclan para hacerte perder la cabeza. Cierra el disco "Palace Doctor" un tema bastante más tranquilo y sutil, perfecto broche para un disco sin defectos reseñables y que, estoy seguro hará las delicias de los buenos amantes de la psicodelia y el rock cañero en general. Ojalá Thee Oh Sees sigan por este camino, pero son demasiado imprevisibles como para suponer nada. Y quizás eso sea lo mejor.

 

Reseña de Antonio Ramírez

 

_____________________________________________________

 

Más información de Thee Oh Sees en su web